Tras leer un ensayo suyo incluido en la recopilación “Infiltradas”, recordé las dos únicas novelas de Eleanor Arnason editadas en España: “Una mujer del pueblo del hierro” y “Círculo de Espadas”, publicadas originalmente ambas a comienzos de la década de los 90 del siglo pasado en EE.UU. Tras releerlas me he reconfirmado que estamos ante una de las mejores y más comprometidas escritoras feministas de ficción especulativa. Y que ambas, como dijo Úrsula K. Le Guin, no debieran de faltar en una biblioteca feminista. Lástima que el resto de su obra no sea accesible en castellano, excepto algunos relatos publicados hace ya tiempo por la revista Asimov.

Eleanor Arnason
Eleanor Arnason

Arnason nació en 1942, en un ambiente familiar progresista. Su madre fue socialista y feminista y su tía, activista social y destacada feminista Molly Yard, considerada por muchas como una persona que desempeñó un papel de puente entre la primera y segunda ola feminista.

Esas influencias fueron importantes para su obra y su compromiso social. Por eso los temas que aborda en sus relatos y novelas abarcan el feminismo, la paz, la justicia social, el apoyo al movimiento obrero y la profunda creencia de que el racismo y todas las formas de prejuicio deben ser combatidos.

De joven, durante la época involutiva de McCarthy se implicó en la Unión Estudiantil por la Paz, participando activamente en las manifestaciones durante la crisis de los misiles cubanos o contra la guerra de Vietnam.

EleanorSu asistencia en 1963 en la gran Marcha sobre Washington por el Trabajo y la Libertad para defender los derechos de las personas afroamericanas, en la que Martin Luther King pronunció su famoso discurso “Tengo un sueño”, le impactó profundamente. Ese impacto se reflejó posteriormente en su obra. Por ejemplo, en su relato “Big Brown Mama and Brer Rabbit” su personaje se transforma en un hombre afroamericano a principios del siglo XX. Sus protagonistas son siempre racialmente diversos. En Una Mujer del Pueblo de Hierro, la protagonista es de ascendencia china. Y en Círculo de Espadas la protagonista es hispana. Además, las historias de Lydia Duluth presentan un futuro en el que la abrumadora mayoría de los humanos tienen color marrón oscuro o negro.

Fue muy destacado su activismo a favor del movimiento sindical, por ejemplo, recolectando y transportando suministros para los mineros de carbón en huelga en Kentucky. También participó en la Unión Nacional de Escritores y en las campañas del Minnesota Democratic–Farmer–Labor Party.

Siempre ha estado comprometida con el cambio social. En 2013 escribió en Strange HorizonsA mi entender, nuestros problemas son en gran medida políticos y económicos, más que tecnológicos. Tenemos recursos inimaginables, que están, en gran medida, sojuzgados por la superestructura financiera mundial y la sociedad de consumo. Podemos (muy probablemente) salvar el planeta y a nosotros mismos, pero esto requiere que liberemos estos recursos, y eso significa cambiar la sociedad.

La segunda ola feminista tuvo también una gran influencia en su obra. La sexualidad y las relaciones entre los géneros son centrales en su trabajo, como en las dos novelas citadas: “Una mujer del pueblo del hierro” y “Círculo de Espadas”.

Una mujer del pueblo del hierro

En ambas hombres y mujeres viven separados. Y ambas son verdaderas y sugerentes tesis antropológicas. Pero al mismo tiempo, ambas son historias de esas que no-puedo-interrumpir-su-lectura como dijo Úrsula K. Le Guin.

“Tal vez soy una pervertida”. Con estas palabras, Nia, un personaje principal en “Una mujer del pueblo de hierro”, considera que tal vez la relación que ha mantenido con un hombre de su especie es intrínsecamente incorrecta. La duda de Nia está en el centro de esta exquisita novela que cuestiona las nociones de diferencia sexual, monogamia, familia y otras creencias basadas en suposiciones sobre el género.

A-Woman-of-the-Iron-People

Precisamente por este esmerado trabajo sobre las cuestiones de género, Arnason recibió por esta obra el premio James Tiptree de 1991 dedicado a la “ciencia ficción o fantasía que expande o explora nuestra comprensión del género”.

Es una obra que ha sido comparada con “La mano izquierda de la oscuridad” de Le Guin. Se trata efectivamente de una novela de viaje, en la que dos especies humanas diferentes interrelacionan. Lixia es una antropóloga que forma parte de una expedición que hace un trabajo de campo sobre los habitantes del planeta Sigma Draconis II. Nia es una de esas habitantes. Y ambas inician un viaje al que se suman otro de los antropólogos humanos, Derek, y otro nativo, el Oráculo de la Cascada.

Este mundo está formado por varias tribus que podríamos situar en un estadio pretecnológico. Cada una de ellas está identificada por un oficio (la tribu del hierro, del estaño, del cobre o de la piel…). Lo que les es común son los roles de género y el comportamiento sexual. Hombres y mujeres viven separados, las mujeres en los pueblos dedicadas a los oficios, lo hombres aislados en su propio territorio. Sólo se relacionan cuando las hembras entran en celo y se dirigen a territorio de los machos con el fin de aparearse. Las mujeres ni aman ni viven con los hombres. Ni viceversa. “Tal vez soy una pervertida” por haberlo hecho, decía Nia

Junto a la exploración de las cuestiones de género, Arnason plantea a la expedición humana, nos plantea, el regreso a una vida mucho más íntimamente relacionada con la naturaleza y el propio planeta. Habla de personas, que hacen cosas cotidianas, pero que derivan inevitablemente en cuestiones políticas, acerca de las consecuencias de la posible interacción entre ambas culturas.

El debate sobre esas consecuencias se desenvuelve entre las diferentes facciones de la expedición, influenciada por el socialismo y condicionadas además cuando saben que la Tierra que dejaron atrás hace 200 años ha evolucionado en un sistema inhóspito e inhumano. Decisión difícil para la tripulación que se desarrolla en un complicado proceso, con alternativas problemáticas y que queda en un final abierto.

Circulo espadas

Por su parte, “Círculo de Espadas” tiene como protagonista a otra especie, los hwarhath, sobre los que luego escribió una colección de historias cortas. “Quería, dijo Arnason, crear una sociedad en la que el amor homosexual fuera normal y el amor heterosexual fuera anormal”.

Estamos en el marco de los primeros contactos entre los humanos y los hwarhath, que han comenzado con enfrentamientos: una guerra interestelar está a punto de explotar catastróficamente o tal vez se puede resolver mediante el entendimiento y la comprensión mutua.

Entre los hwarhath, los sexos están casi completamente separados. Las mujeres y los hombres tienen ocupaciones diferentes, un propio espacio vital e instituciones políticas y culturales propias. Las relaciones sexuales no son concebibles entre hombres y mujeres porque los hwarhath no relacionan el sexo con la reproducción. Esta se realiza in vitro mediante arreglos entre los diferentes linajes. Es cuestión de arreglos no de sexualidad.

dibujo ring of swordsAsí que la primera impresión de los humanos es que se trata de una raza guerrera dominada por los varones. Sólo más tarde vamos conociendo otra realidad a través de nuestros protagonistas: la humana Anna Pérez, antropóloga que termina formando parte de la legación negociadora, y el humano Nicholás Sanders que vive con los hwarhath y mantiene una relación amorosa con uno de los principales negociadores hwarhath.

A través de ellos vamos viviendo las intrigas y los conflictos morales que provocan las negociaciones entre ambas especies humanas. Y vamos descubriendo que entre los hwarhath el papel de las mujeres no es tan subordinado como creíamos, pues, mientras lo hombres se dedican a la guerra, es la estricta separación la que evita la violencia entre géneros que es absolutamente inconcebible. A la postre son ellas las que toman las decisiones principales y dirigen la sociedad.

La caótica crueldad de la humanidad, capaces de asesinar y practicar extrema violencia sobre niños y mujeres, frente a la rígida separación de género de los hwarhath, para que los que esa violencia hacia mujeres y menores es una profunda degradación moral que debe recibir todos los castigos incluso la muerte. ¿Son seres humanos quienes son capaces de realizar tales atrocidades? se cuestionan los hwarhath. Todo ello se expone y juzga escrupulosamente en escenas de una fuerza intelectual muy considerable; y el resultado, tal como lo perciben algunos de los personajes más complejos concebidos en la ciencia ficción moderna, es esperanzador. Sin olvidar que toda la historia es de esas que no-puedo-interrumpir-su-lectura.

Como dice John Clute en su Enciclopedia de la Ciencia Ficción, la perspectiva antropológica de Arnason evoca a su contemporánea, pero más veterana, Úrsula K. Le Guin. Tales comparaciones apuntan acertadamente a que ambas autoras cada vez que se aproximan en sus historias a una cultura dan espacio a su gente para dirigirse a nosotros e interpelarnos.