1. Introducción: una de las intelectuales más imponentes y vanguardistas del siglo XIX español
En este proyecto de rescate de autoras pioneras que en su defensa de la igualdad supieron usar la ficción especulativa como crítica social o imaginación utópica, hemos cruzado fronteras y océanos. Hasta hoy, el mapa de nuestras pioneras estaba dibujado por quince voces británicas, doce estadounidenses, y una selecta representación de naciones como Alemania, Australia, Francia, Irlanda, Argentina, Bangladesh, Brasil, Cuba, Italia, México o Sudáfrica. Hasta ahora ninguna española. Entre todas ellas faltaba una pieza angular. La incorporación de Emilia Pardo Bazán es un hito absoluto para este modesto proyecto de recuperación de voces feministas pioneras de la literatura especulativa.


Abordar a Pardo Bazán exige despojarse de los corsés tradicionales. No estamos ante una escritora notable de su época, o una aristócrata, sino una de las intelectuales más imponentes, compleja y vanguardistas de la España del siglo XIX. Doña Emilia fue novelista, periodista, editora y conferenciante; un tsunami creativo que desafió cada uno de los límites impuestos a su género para conectar la península con las corrientes científicas y estéticas más avanzadas de Europa. Su entrada en esta colección es la celebración obligatoria de una mujer que, a través de sus relatos de anticipación, demostró habitar siempre en el futuro.
2. Biografía de una voluntad inquebrantable
Para entender la magnitud de la obra y el activismo de Emilia Pardo Bazán, es imprescindible desarmar el mito de la aristócrata acomodada. Nacida en La Coruña en 1851 en el seno de una familia noble gallega de ideas liberales, Emilia disfrutó de un privilegio inaudito para las mujeres de su tiempo: el acceso libre a la vasta biblioteca paterna. De formación autodidacta y voraz, devoró a los clásicos, la filosofía continental y los avances científicos de la época. A los dieciséis años contrajo un matrimonio convencional, pero la encorsetada vida conyugal pronto chocó con su ambición intelectual.
El punto de inflexión llegó con su inmersión en el naturalismo francés, la publicación de sus novelas más ambiciosas, su creciente visibilidad pública y su defensa del feminismo. Su firme defensa de estas corrientes literarias, unida a su creciente proyección pública, provocó un escándalo social que dinamitó su matrimonio. Lejos de someterse, Doña Emilia tomó una decisión radical: se separó de facto de su marido cuando no legalmente no existía el divorcio en España y asumió las riendas de su propia vida, logrando una total independencia económica gracias a su pluma. Administró sus bienes, fundó y financió su propia revista (Nuevo Teatro Crítico) y se instaló en Madrid. Esta libertad financiera y personal fue el combustible de su militancia feminista y de su audacia creativa, permitiéndole escribir sin pedir permiso y explorar géneros tan inauditos para su entorno como la ficción especulativa.

3. El feminismo combativo: Contra los muros de la RAE
El feminismo de Emilia Pardo Bazán no fue teórico; fue una confrontación sostenida en el espacio público: su defensa de los derechos de las mujeres los trasladó tanto a su trayectoria vital como a su obra literaria. Se definía a sí misma como feminista radical: “Yo soy una radical feminista; creo que todos los derechos que tiene el hombre debe tenerlos la mujer”.
Doña Emilia comprendió que la opresión de las mujeres no se limitaba a las leyes, sino que se perpetuaba en las instituciones culturales que definían el saber. Su activismo exigía educación universal, igualdad de derechos civiles y el fin de la condescendencia masculina. De 1892 a 1914 Pardo Bazán financió y dirigió el proyecto editorial «Biblioteca de la Mujer» con el objetivo de la difusión entre el público femenino de las ideas progresistas relacionadas con los derechos de las mujeres.
Pero fue su choque frontal con la Real Academia Española lo que escenificó de forma más cruda la resistencia del patriarcado cultural decimonónico.
Hasta en tres ocasiones (1889, 1892 y 1912) se postuló el nombre de Pardo Bazán para ocupar un sillón en la Academia. Los méritos eran indiscutibles: era la escritora más leída, la crítica más respetada y una intelectual que tuteaba a las grandes mentes de Europa. La respuesta de la RAE fue un «no» rotundo y sistemático. Académicos como Juan Valera llegaron a ridiculizar su aspiración, argumentando con un machismo atroz que los asientos de la RAE no estaban diseñados para las faldas. Lejos de amedrentarse o guardar un silencio sumiso, Doña Emilia respondió con artículos afilados, denunciando la mezquindad de una institución que prefería premiar la mediocridad masculina antes que rendirse al talento femenino. Esta exclusión no apagó su voz; al contrario, la consagró como el referente absoluto de un feminismo combativo que no pedía limosna, sino justicia.
4. Una panorámica de su obra: La exploración de todos los géneros
Antes de analizar sus relatos de anticipación, es necesario contextualizar su producción general. La obra de Emilia Pardo Bazán destaca por su volumen y por su versatilidad, ya que abordó prácticamente todos los formatos literarios y periodísticos de su época:

• El Naturalismo: Con novelas como Los pazos de Ulloa o La madre naturaleza, aplicó las teorías de Zola a la realidad rural gallega, consolidándose como una de las figuras clave del realismo español.
• Ensayos y crítica literaria: Introdujo las corrientes estéticas europeas en España a través de obras como La revolución y la novela, y fundó su propia revista cultural, Nuevo Teatro Crítico, escrita íntegramente por ella.
• Periodismo y crónicas de viaje: Colaboró con los principales periódicos de la época, analizando la política internacional, la cultura y la situación social de las mujeres en sus viajes por Europa.
Por lo tanto, su incursión en la ficción especulativa no fue un hecho aislado o un pasatiempo. Cuando comenzó a escribir estos relatos, Pardo Bazán ya contaba con un profundo conocimiento de las técnicas narrativas tradicionales y del debate científico de su tiempo. Su salto a la anticipación es la continuación lógica de una autora que buscaba nuevos registros para plantear dilemas morales y sociales.
5. La mente del mañana: Pionera de la ficción especulativa
La producción de Emilia Pardo Bazán en el ámbito de la anticipación científica no se basaba en la fantasía o la magia, sino en los avances técnicos de su época. Doña Emilia leyó con atención a autores como H.G. Wells y Julio Verne, utilizando los descubrimientos de la medicina, la física y la tecnología como herramientas para proponer experimentos mentales y dilemas éticos.
Pardo Bazán escribió alrededor de seiscientos relatos cortos. En su época, las etiquetas de género como «ciencia ficción» o «ficción especulativa» no existían como tal; todo lo que se distanciaba del realismo estricto solía catalogarse bajo el epígrafe de cuentos fantásticos, góticos o de misterio. Sin embargo, al rastrear su obra con los ojos del siglo XXI, se descubre un conjunto de piezas que encajan plenamente en la anticipación científica, la distopía y la especulación tecnológica:

• Criogenia y suspensión vital: En «El anacronismo» (1887), plantea la preservación del cuerpo humano mediante el frío para despertar en el futuro. A través de este mecanismo, analiza la alienación del individuo y la incapacidad de la ciencia para resolver la infelicidad humana.
• Futurismo y devenir social: En «Profecía para el año de 1897», juega a imaginar los avances tecnológicos y el desarrollo de la sociedad venidera desde una perspectiva puramente especulativa.
• Manipulación biológica: «La cabeza a componer» ofrece un relato sobre la manipulación psíquica y médica, donde los desórdenes mentales se abordan mediante procedimientos cercanos a la ingeniería biológica.
• Tecnología y poder: En «La fuerza motriz», especula sobre la energía y cómo el control de los avances científicos altera las estructuras de poder y el comportamiento de la sociedad.
• Identidad y duplicidad: Con «El gemelo», la autora roza temas que hoy se asocian a la clonación y a los límites de la individualidad humana a través de la ciencia.
• Alegoría sobre la represión sexual: «El tesoro» es una narración onírica que sirve como una alegoría atemporal sobre la inocencia y la represión sexual, explorando los límites de lo que se le exige a la mujer en una sociedad obsesionada con la pureza
• Transitoriedad de la vida: Publicado en 1905, «El pozo de la vida» es un relato alegórico ambientado en un desierto donde un hombre enfermo bebe de un pozo cuyas aguas cambian de sabor según la persona.
• La marginación de la mujer: El relato «La resucitada» es utilizado frecuentemente por la crítica feminista como una alegoría sobre la marginación femenina y la crueldad de la sociedad hacia quienes no encajan en los moldes establecidos.
Toda esta producción está atravesada por una profunda sospecha ante el progreso. A diferencia del optimismo ciego que caracterizaba al positivismo del siglo XIX, Pardo Bazán mantuvo una postura firmemente crítica. En sus textos especulativos, el avance tecnológico a menudo se presenta como un arma de doble filo que puede deshumanizar las relaciones sociales, perpetuar la soberbia de la ciencia sin ética o, de forma muy específica, profundizar las desigualdades de género.
Para Pardo Bazán, la literatura de anticipación era una extensión de su realismo: un método para proyectar las tensiones del presente hacia el futuro y examinar cómo reaccionaría la naturaleza humana ante lo desconocido.

6. Legado y rescate: Doña Emilia en el siglo XXI
La inclusión de Emilia Pardo Bazán en este catálogo salda una deuda histórica y, al mismo tiempo, arroja luz sobre su soledad en el género fantástico en la historia literaria española. A diferencia de las tradiciones anglosajonas, la literatura de anticipación en España —y muy especialmente la escrita por mujeres— no contó con una densidad creativa ni con una corriente continuada hasta bien avanzada la segunda mitad del siglo XX. La producción especulativa fue, durante décadas, un territorio de destellos aislados.


Es ahí donde la figura de Pardo Bazán adquiere una dimensión excepcional. Y esto empieza ahora a reconocerse. Sus relatos no forman parte de una escuela, por lo que resulta más destacable que una autora fuera capaz de utilizar los avances de su tiempo para ensanchar los límites de la narrativa española. Leer hoy sus textos de anticipación no es un ejercicio de arqueología, sino el descubrimiento de una pionera que operó casi en solitario en el terreno de la anticipación científica, planteando dilemas que siguen vigentes: el control de la tecnología, los límites éticos de la ciencia y la desigualdad de género.
Recuperar su faceta más vanguardista en este proyecto de recuperación de las pioneras permite entender que el futuro también se imaginó en español desde el siglo XIX, aunque fuera a través de la voz periférica y audaz de una mujer que tuvo que abrirse paso por sí misma.
