Tras recorrer este archipiélago de ruinas, memorias hackeadas y cuerpos en disputa, la primera conclusión que emerge es que la distopía latinoamericana no es un ejercicio de escapismo, sino una tecnología de diagnóstico. A diferencia de las visiones anglosajonas que temen un futuro que aún no llega, nuestra narrativa especulativa se ha consolidado como la crónica de una poscatástrofe persistente. No imaginamos el fin del mundo por placer estético, sino porque para gran parte de nuestra población, el mundo, tal como se prometió desde la modernidad, ya terminó hace tiempo.

La distopía como espejo de la periferia
A lo largo de este recorrido, hemos visto que el «orden perverso» en Latinoamérica no siempre es un Gran Hermano omnipotente. A menudo, la distopía nace del vacío: de la retirada de un Estado que es sustituido por soberanías paralelas —el narco, la corporación extractiva, la milicia hídrica—. Autores como Yuri Herrera o Edmundo Paz Soldán nos han mostrado que el horror no es muchas veces el caos, sino la instauración de un nuevo orden, funcional y cruel, que opera al margen del Estado y lo sustituye. La distopía latinoamericana es también una denuncia del neocolonialismo tecnológico, biopolítico y extractivo en el que el Sur Global sigue siendo el laboratorio de pruebas para las peores derivas del capital.

El giro feminista: Del desastre al cuidado
Quizás el hallazgo más esperanzador de esta cartografía sea el liderazgo de las autoras. Como analizamos en el Capítulo 5, el feminismo ha desplazado el eje de la distopía desde la épica masculina de la guerra hacia la ética del cuidado y la resistencia del cuerpo. Mientras la visión patriarcal del colapso suele centrarse en la destrucción de las estructuras de poder, autoras como Fernanda Trías, Samanta Schweblin o Mónica Ojeda nos recuerdan que, incluso en el escenario más degradado, la vida persiste a través de los vínculos, la memoria y la defensa de los cuerpos. El feminismo no solo narra la distopía; la habita para encontrar las grietas por donde puede nacer algo distinto.

Naturaleza y Memoria: Las infraestructuras de la crisis
El colapso ambiental ha dejado de ser un tema «ecologista» para convertirse en una cuestión biopolítica, el eje de la supervivencia. La «naturaleza vengativa» de Michel Nieva o Claudia Aboaf nos advierte que el territorio no es un escenario, sino un actor que reacciona a siglos de maltrato. Por otro lado, la «distopía de la memoria» de Nona Fernández o Pedro Mairal nos alerta sobre la fragilidad de nuestra identidad: sin un registro honesto del pasado fracturaqdo, el futuro no es más que una repetición circular de nuestros traumas.

¿El fin o el ensayo de un nuevo comienzo?
Para cerrar, debemos preguntarnos: ¿Por qué seguimos escribiendo y leyendo sobre el colapso? La respuesta parece residir en la necesidad de ensayar la supervivencia y encontrar salidas colectivas de emergencia. Las 36 obras que se han analizado en los cinco capítulos precedentes (y sus raíces en el siglo XX) funcionan como simulacros éticos. Nos permiten preguntarnos quiénes seríamos si el agua se privatizara mañana, si nuestro cuerpo fuera mercancía o si nuestra memoria fuera borrada por un algoritmo estatal. Y al fin como podemos reaccionar.
La distopía latinoamericana, en última instancia, es un acto de soberanía imaginativa. En un mundo que nos impone futuros diseñados en otros lugares, imaginar el apocalipsis particular es una forma de reclamar el derecho al presente propio. Si, como hemos visto, se habita la grieta, estas ficciones son las herramientas que permiten entender la profundidad de la fisura y, tal vez, empezar a construir los puentes que conduzcan al día después del fin. Es cierto que la narrativa distópica latinoamericana nos muestra un pozo de desesperanza. Pero limitarse a ello sería quedarse en la superficie: no es una literatura de la desesperanza oscura ni del pesimismo ontológico, sino una narrativa de la resistencia persistente. Porque en Latinoamérica, incluso cuando el cielo se apaga o la tierra se pudre, siempre hay alguien dispuesto a contar la historia de cómo seguimos aquí.

La monografía “Poética de la desesperanza” ya se puede visualizar o descargar completa (sus seis capítulos): https://feminismo-cienciaficcion.org/wp-content/uploads/2026/01/monografia-distopias-latinoamericanas.pdf
