Mujer, feminismo, ciencia ficción

Esta es la segunda parte de una adenda dedicada a explorar cómo la ciencia ficción especulativa ha imaginado, problematizado y reconfigurado la maternidad a lo largo de casi siglo y medio. En la primera entrega recorrimos obras del siglo XIX y XX, desde las utopías feministas pioneras hasta las distopías tecnológicas pasando por los relatos pulp escritos por mujeres. Allí vimos cómo la maternidad podía ser función cívica, vínculo afectivo, mandato biológico o acto de resistencia.

En esta segunda parte nos adentramos en el siglo XXI, un periodo marcado por la diversidad de voces, la expansión de géneros y la multiplicación de enfoques. El corpus aquí recogido está compuesto por 45 obras seleccionadas por su relevancia en el tratamiento especulativo de la maternidad. Como en la primera parte, cada obra está acompañada de un breve comentario crítico que señala su aportación específica al debate. El listado sigue un orden cronológico de publicación. Los títulos en español indican que la obra ha sido traducida o publicada en esa lengua.

La maternidad aparece aquí atravesada por nuevas tensiones: cuerpos trans, tecnologías reproductivas, ecología, migración, inteligencia artificial. Esta selección no pretende ser exhaustiva, pero sí significativa: un archivo temático que permite rastrear cómo se representa, se transforma y se reimagina la maternidad en tiempos de cambio.

Gabriela Bustelo — Planeta hembra (2001)

En el año 2069, la humanidad vive bajo un régimen totalitario liderado por el Partido XX, conformado exclusivamente por mujeres. Este poder hegemónico ha eliminado la historia, el amor, la literatura y la reproducción biológica, reemplazando la maternidad por ingeniería genética. La menstruación ha sido corregida, el placer se cultiva de forma virtual y el deseo masculino ha sido erradicado. En este mundo orwelliano, algunas voces disidentes comienzan a cuestionar la legitimidad de esta revolución sexual y tecnológica, buscando rescatar los espacios perdidos de la emoción y la poesía.
Bustelo construye una sátira mordaz y provocadora, que combina ciencia ficción con crítica social, explorando la identidad poshumana y los límites del poder tecnocientífico sobre el cuerpo y el género.

Larissa Lai Salt Fish Girl (2002)

Ambientada en un futuro corporativo y biotecnológico, esta novela mezcla mitología china, realismo mágico y ciencia ficción. La protagonista, Miranda, vive en una ciudad amurallada en el año 2044, y su historia se entrelaza con la figura ancestral de Nu Wa, una diosa serpiente. La maternidad aparece en forma de clonación y bioingeniería: cuerpos femeninos utilizados como fábricas de vida, donde la reproducción se convierte en un acto político y biotecnológico. La novela cuestiona la identidad, el deseo y la autonomía corporal en un mundo donde el capital controla incluso la gestación.

Carol Emshwiller – Boys (2003)

En un mundo dividido por la guerra, dos ejércitos de hombres luchan desde hace tanto tiempo que nadie recuerda el origen del conflicto. Las mujeres, aisladas en aldeas, dan a luz hijos e hijas para ambos bandos, pero los varones son sistemáticamente secuestrados para ser soldados. La maternidad se presenta como una función instrumentalizada por la guerra. Las mujeres, sin embargo, deciden romper ese ciclo, desafiando el destino impuesto. El relato convierte la maternidad en un acto de resistencia frente a la lógica patriarcal del sacrificio masculino. El relato fue publicado en la antología “Report to the Men’s Club and Other Stories”.

N. Lee Wood – Master of None (2004)

La novela transcurre en Vanar, un mundo matriarcal y aislacionista donde los hombres carecen de derechos legales. El protagonista masculino, Nathan Crewe, queda atrapado en esta sociedad y debe adaptarse a sus complejas normas lingüísticas y sociales. Aunque la maternidad no es el eje central, el mundo descrito gira en torno a estructuras de poder femeninas que regulan la reproducción, el linaje y el control social. La novela explora cómo el género y la clase determinan el acceso a la maternidad y la agencia reproductiva.

Wen Spencer – A Brother’s Price (2005)

En un universo alternativo donde los varones son escasos, las mujeres ostentan el poder político y económico. Jerin Whistler, el protagonista, es un joven que será vendido en matrimonio a una familia de mujeres. La maternidad está en el centro del conflicto: la escasez de varones convierte la reproducción en un sistema de intercambio y control. Las mujeres compiten por los hombres como recurso reproductivo, y los roles tradicionales se invierten. La novela plantea una crítica irónica a las estructuras patriarcales al invertir sus lógicas desde una perspectiva especulativa.

Elizabeth Bear – Carnival (2006)

La novela se sitúa en el planeta New Amazonia, gobernado por una sociedad matriarcal y mayoritariamente lesbiana. Lejos de ofrecer una utopía pacífica, el mundo está marcado por la obsesión por las armas, el honor y los duelos. Los hombres son esclavizados, utilizados para la reproducción y el trabajo, salvo los homosexuales, llamados “gentles”, que ocupan un lugar tolerado. La maternidad aparece como un mecanismo de control: los cuerpos masculinos son instrumentalizados para garantizar la continuidad de la especie, mientras las mujeres disputan el poder político. La novela subvierte los clichés de las utopías feministas y plantea una reflexión provocadora sobre género, poder y reproducción.

Gemma Malley — Trilogía The Declaration (2007)

En el año 2140, la humanidad ha conquistado la longevidad gracias a una droga llamada Longevity. En una sociedad donde ya no se teme al envejecimiento y la muerte ya no es inevitable, los niños son una abominación. Para evitar la sobrepoblación, tener hijos está prohibido. Los nacidos ilegalmente son llamados “Excedentes” y viven en instituciones donde se les enseña a odiar su existencia. Anna, una Surplus ejemplar, descubre que su vida puede tener otro sentido cuando conoce a Peter, un joven rebelde que le revela secretos del mundo exterior. La novela plantea una maternidad criminalizada y una juventud que lucha por el derecho a existir. La Trilogía The Declaración está compuesta por The Declaration – The Resistance – The Returners – The Legacy

Doris Lessing — La grieta (2007)

La grieta de Doris Lessing imagina una comunidad ancestral compuesta exclusivamente por mujeres, donde la reproducción ocurre sin hombres, regulada por los ciclos de la luna. La maternidad es colectiva, naturalizada y ritualizada, hasta que el nacimiento inesperado de niños desestabiliza el orden. Lessing plantea una maternidad especulativa vivida como continuidad cultural, pero también como ruptura simbólica. La grieta es física, política y emocional: una fisura en la utopía que obliga a repensar el género, el poder y la coexistencia. Con estilo alegórico, la novela propone una reflexión provocadora sobre el origen, el cuerpo y la diferencia.

Gioconda Belli El país de las mujeres (2010)

Ambientada en el país ficticio de Faguas, la novela narra el ascenso del Partido de la Izquierda Erótica (PIE), liderado por mujeres que buscan transformar la política desde una perspectiva feminista. La maternidad se convierte en eje central de la propuesta: la “Carrera de la Maternidad” redefine la gestación como responsabilidad colectiva y valor social. La obra propone una utopía donde la maternidad deja de ser una carga privada para convertirse en símbolo de cuidado, comunidad y equilibrio con la naturaleza. Belli critica el patriarcado y reivindica una política donde las mujeres actúan desde su experiencia, no como imitadoras del poder masculino.

Caragh M. O’Brien — Marca de nacimiento (2010)

En un futuro postapocalíptico, Gaia Stone, una joven partera, vive en una sociedad dividida por un muro: dentro, el Enclave controla los recursos y la reproducción; fuera, la pobreza y la obediencia son la norma. Gaia debe entregar los primeros tres bebés de cada madre al Enclave, hasta que un giro familiar la obliga a cuestionar el sistema. La maternidad, la genética y el control estatal se entrelazan en una distopía donde el cuerpo femenino es moneda de cambio. La Trilogía Birthmarked (Marca de nacimiento) está formada por Marca de nacimiento – Preciada – Prometidos.  

Ally Condie – Trilogía Juntos (2010–2012)

En una sociedad futura controlada por algoritmos y autoridades omnipresentes, los ciudadanos no pueden tomar decisiones personales: ni sobre el trabajo, ni sobre el amor, ni sobre la muerte. Cassia, la protagonista, comienza a cuestionar el sistema cuando un error informático revela que su “pareja perfecta” podría no ser quien le asignaron. La maternidad está implícita en el control biopolítico: el emparejamiento obligatorio y la reproducción regulada por el Estado convierten el cuerpo femenino en territorio vigilado. Aunque el foco está en el romance y la rebelión juvenil, la trilogía plantea una crítica clara al control institucional sobre el deseo y la reproducción. La trilogía Juntos la componen Juntos – Caminos cruzados – Liberación.

Hilary Jordan – Rojo: la piel del delito (2011)

En un Estados Unidos teocrático del futuro, la protagonista Hannah Payne es condenada por abortar ilegalmente. Su castigo: la “cromación”, una técnica genética que tiñe su piel de rojo para marcarla como asesina. Las mujeres “rojas” son estigmatizadas, perseguidas y convertidas en esclavas sexuales. La maternidad se convierte aquí en un instrumento de represión. El aborto es criminalizado, y el cuerpo femenino es sometido a un castigo público y permanente. La novela ofrece una distopía estremecedora sobre el control religioso del cuerpo de las mujeres.

Lauren DeStefano – Serie Jardín Químico (2011–2013)

En un mundo donde las mujeres mueren a los 20 años y los hombres a los 25, la humanidad vive bajo el terror de la extinción. Las jóvenes son secuestradas y obligadas a casarse en matrimonios polígamos para garantizar la reproducción. Rhine, la protagonista, lucha por escapar de este destino impuesto. La maternidad es aquí una función obligatoria, impuesta por la biología y el poder masculino. Las mujeres son tratadas como recursos reproductivos, sin autonomía ni derechos. La serie plantea una distopía juvenil que denuncia la cosificación del cuerpo femenino y la instrumentalización de la gestación como salvación colectiva. La serie está compuesta por los libros: Efímera, Fiebre y Ruptura.

Megan McCafferty – Serie Bumped (2011–2012)

En un futuro distópico, un virus ha vuelto estériles a todos los mayores de dieciocho años. Las adolescentes se convierten en el recurso más valioso de la sociedad: se les paga para concebir hijos para adultos desesperados por reproducirse. La maternidad se transforma en mercancía. Las jóvenes son entrenadas para gestar por contrato, y el embarazo adolescente se convierte en símbolo de estatus. La serie plantea una crítica feroz a la comercialización del cuerpo femenino, la presión sobre la fertilidad y la pérdida de autonomía en nombre del deseo reproductivo. La serie Bumped la componen Bumped y Thumped

Vicente Marco – Ya no somos niñas (2012)

Ambientada en un siglo XXII sombrío, la novela retrata una sociedad donde las mujeres han sido reducidas a objetos funcionales. La protagonista, Lydia, se convierte accidentalmente en líder de un movimiento femenino que desafía el orden establecido. La maternidad aparece como ausencia: en un mundo sin ternura ni vínculos, las mujeres se rebelan no por sus hijos, sino por sí mismas. El cuerpo femenino, instrumentalizado y humillado, se convierte en campo de batalla. La novela es una sátira feroz sobre el patriarcado tecnológico y la posibilidad de una revolución desde lo íntimo.

Johanna Sinisalo – El núcleo del sol (2013)

En la República Eusistocrática de Finlandia, el Estado ha diseñado una nueva subespecie femenina: las elois, dóciles, bellas y sexualmente disponibles. Solo ellas pueden reproducirse. Las morlocks, mujeres inteligentes y críticas, son esterilizadas para evitar que sus genes contaminen la sociedad. La maternidad es aquí una herramienta de eugenesia. El Estado decide quién puede gestar y quién debe ser excluida. La novela es una distopía feminista que denuncia la manipulación genética, el control del placer y la reducción de las mujeres a funciones reproductivas. Una mezcla inquietante entre Huxley y Vonnegut.

Karen Joy Fowler – Fuera de quicio (2013)

Rosemary, la protagonista, crece en una familia marcada por un experimento científico: su “hermana” Fern es un chimpancé criado como humana. La separación de Fern desgarra el núcleo familiar y deja una huella indeleble en Rosemary. La maternidad se presenta como una fuerza ambigua: amorosa pero también racional, capaz de decisiones que rompen vínculos. La madre de Rosemary encarna el dilema entre el instinto y la ciencia, entre el cuidado y el sacrificio. La novela cuestiona el ideal materno y lo sitúa en el cruce entre ética, pérdida y memoria.

Jenn Díaz – Mujer sin hijo (2013)

En una sociedad distópica en la que se ha puesto en marcha un “Plan de Repoblación Nacional” por el que la maternidad es obligatoria, el deseo de no ser madre se convierte en delito. La novela sigue a tres mujeres cuyas vidas se ven atravesadas por la imposición institucional de la gestación. La maternidad aparece como mandato estatal, como deber patriótico. El cuerpo femenino es vigilado, instrumentalizado y castigado si se niega a reproducir. La catalana Jenn Díaz construye una narrativa íntima y melancólica que denuncia la criminalización del deseo de autonomía y la violencia simbólica del ideal materno impuesto.

Samanta Schweblin – Distancia de rescate (2014)

En un entorno rural argentino marcado por el uso de agrotóxicos, Amanda, una madre de ciudad, intenta proteger a su hija Nina mientras entabla una relación inquietante con Carla, otra madre cuyo hijo, David, ha sufrido una transformación tras una intoxicación. La novela se construye como un diálogo fragmentado entre Amanda y David, donde la maternidad aparece como vínculo frágil, contaminado y amenazado por fuerzas invisibles. El concepto de “distancia de rescate” —la medida mental que una madre calcula entre ella y su hijo para poder salvarlo en caso de peligro— se convierte en metáfora central de una maternidad atravesada por el miedo, la culpa y la imposibilidad de protección. Al tiempo, en el forma de narrativa que adopta la autora, la novela articula una crítica ecofeminista al biocapitalismo extractivista, donde el cuerpo materno y el cuerpo infantil son deteriorados por un sistema productivo que lo envenena todo.

Louise O’Neill – Only Ever Yours (2014)

Only Ever Yours se ambienta en un futuro distópico donde las niñas ya no nacen, sino que se crían. Crecen en escuelas donde se las prepara para tres posibles futuros: compañera (esposa/madre), castidad (monja/maestra) o concubina. Su futuro está decidido al graduarse; solo las chicas más guapas y queridas son elegidas como compañeras, las “eves”, que son educadas para satisfacer los deseos masculinos. La maternidad es aquí una función programada: las chicas existen para procrear hijos varones hasta que envejecen y son descartadas. La novela es una distopía feminista que denuncia la cosificación extrema, la competencia entre mujeres y la crueldad de un sistema que convierte la gestación en deber y castigo.

Sowmya Rajendran – The Lesson (2015)

En una ciudad futurista regida por el “Código de Conducta”, la policía moral vigila a las mujeres que se atreven a pedir divorcio, vestir con libertad o evitar el matrimonio y la maternidad. Un vigilante se encarga de “enseñarles una lección” a quienes desafían el orden. La maternidad se presenta como norma social impuesta, y su rechazo como transgresión castigada. Rajendran construye una sátira feroz sobre la violencia estructural que sufren las mujeres en la India contemporánea, amplificada en clave distópica. La narrativa es breve, incisiva y demoledora.

Amy Ewing – Trilogía La ciudad solitaria (2015)

En un mundo dividido por clases, la realeza compra a chicas del “Pantano” como “sustitutas” en subastas públicas. Estas jóvenes, fértiles y vulnerables, son obligadas a gestar los hijos de mujeres nobles que han perdido la capacidad de concebir. La maternidad se convierte en privilegio robado: las sustitutas son despojadas de su cuerpo y su voluntad para perpetuar una élite decadente. La trilogía denuncia la explotación reproductiva, el clasismo brutal y la mercantilización de la fertilidad en una distopía juvenil de alto voltaje emocional. La trilogía de la ciudad solitaria comprende tres títulos La joya, La rosa blanca y La llave negra.

Lidia Yuknavitch – El libro de Joan (2017)

En un futuro postapocalíptico, la humanidad ha sido modificada genéticamente y vive en una estación espacial llamada CIEL. Los cuerpos son asexuados, el sexo está prohibido, y los recuerdos se graban en la piel como testimonio de la guerra. La maternidad se redefine como acto simbólico: crear, resistir, narrar. Joan, la protagonista, encarna una forma de maternidad regenerativa, ligada al ecofeminismo y al cuerpo como archivo de memoria y lucha. Yuknavitch propone una visión radical donde gestar no es parir, sino sostener la vida frente a la destrucción.

Eugene Fischer – Nueva madre (2017)

Una epidemia de partenogénesis humana contagiosa provoca embarazos espontáneos: mujeres fértiles dan a luz niñas genéticamente idénticas a ellas, sin intervención masculina. La sociedad entra en crisis: algunos lo ven como milagro, otros como amenaza a la existencia de los hombres. La maternidad se convierte en detonante biopolítico. El cuerpo femenino se vuelve autónomo, pero también objeto de vigilancia, debate y miedo. La novela plantea dilemas éticos sobre identidad, reproducción y derechos, en una sociedad que no sabe cómo responder a una nueva forma de gestación.

Helen Sedgwick – The Growing Season (2017)

Gracias a la bolsa ovárica, hombres y mujeres pueden gestar fuera del cuerpo. La maternidad ya no implica embarazo ni parto, y las responsabilidades parentales se reparten desde el inicio. La feminidad deja de ser obstáculo, la masculinidad deja de ser excusa. La novela imagina una utopía tecnológica donde el cuidado se democratiza. Pero el sistema está controlado por una empresa privada, y la protagonista Eva descubre que no todo es tan perfecto. Sedgwick plantea una reflexión sobre el cuerpo, el progreso y el riesgo de delegar la gestación en manos corporativas.

Maggie Shen King – An Excess Male (2017)

En una China futura marcada por la escasez de mujeres tras la Política del Hijo Único, el Estado autoriza el poliamor masculino. Las mujeres son emparejadas por dote, subastadas y vigiladas. La protagonista May-Ling vive con tres maridos, cada uno con secretos que desafían las normas del régimen. La maternidad es aquí una función estratégica: las mujeres son valiosas por su fertilidad, pero también atrapadas por ella. La novela denuncia el control estatal sobre el cuerpo femenino, la sexualidad y la familia, en una distopía que mezcla comunismo autoritario y mercado matrimonial.

Louise Erdrich – El futuro hogar para el dios viviente (2017)

La evolución humana comienza a retroceder: los bebés nacen con rasgos primitivos. En medio del pánico, el Estado teocrático vigila a las mujeres embarazadas, las encierra y controla sus cuerpos. Cedar, de ascendencia ojibwa, huye para buscar a su madre biológica mientras intenta proteger a su hijo por nacer de la persecución estatal. La maternidad se convierte en amenaza y esperanza. El embarazo es vigilado, politizado, convertido en símbolo de salvación o extinción. Erdrich construye una distopía espiritual y genética que cuestiona el control religioso, la identidad étnica y el derecho a gestar.

Jennie Melamed – Gather the Daughters (2017)

En una isla aislada, una comunidad patriarcal vive bajo reglas ancestrales. Las niñas son obligadas a casarse tras su primera menstruación, y los padres tienen relaciones sexuales con sus hijas prepúberes. Los bebés con defectos genéticos son sacrificados. La maternidad aparece como trauma, como rito impuesto y como mecanismo de control demográfico. La novela es una distopía brutal que denuncia el abuso institucionalizado, la violencia sexual y la cosificación extrema del cuerpo femenino. Una lectura feroz sobre el horror disfrazado de tradición.

N.K. Jemisin – Bruja de tierra roja (2018)

En un sur de un Estados Unidos marcado por la segregación racial y la amenaza constante de la violencia, este relato nos presenta a una madre que lucha por proteger a sus hijos no solo del racismo, sino también de fuerzas sobrenaturales que acechan en la oscuridad. N.K. Jemisin entrelaza lo mágico y lo histórico para explorar cómo la maternidad se convierte en un acto de resistencia y visión de futuro. La protagonista, Emmaline, no solo cuida de sus hijos, sino que también carga con el peso de preservar una herencia cultural que el mundo intenta borrar. Jemisin sugiere que la maternidad va más allá de lo biológico: es un compromiso con el futuro, una forma de liderazgo emocional y espiritual. El relato está incluido en la antología “La ciudad que nació grandiosa y otros relatos”.

Bina Shah – Before She Sleeps (2018)

En Ciudad Verde, capital de una región devastada por la guerra y la radioactividad, las mujeres fértiles son escasas. En lugar de ser empoderadas, son convertidas en “soldadas de a pie” por el Estado, obligadas a tener múltiples maridos y a reproducirse sin autonomía. La maternidad se convierte en deber patriótico, en función estatal. El cuerpo femenino es vigilado, instrumentalizado y sometido a una política de natalidad que lo reduce a máquina de parto. Shah construye una distopía feroz que denuncia el control biopolítico y la perversión del cuidado en nombre de la nación.

Leni Zumas – Relojes de sangre (2018)

En un Estados Unidos alternativo, el aborto y la fertilización in vitro han sido prohibidos. La “Enmienda de Humanidad” otorga derechos legales a los embriones, y las mujeres pierden el control sobre sus cuerpos. Cinco protagonistas enfrentan esta nueva legislación desde distintos ángulos. La maternidad aparece como resistencia: decidir si gestar, cómo y cuándo, se convierte en acto político. Zumas construye una distopía íntima y coral que cuestiona el ideal materno, la identidad femenina y la libertad reproductiva en un mundo donde el cuerpo es territorio legislado.

Rachel Heng – Suicide Club (2018)

En una Nueva York futura obsesionada con la longevidad, los ciudadanos pueden vivir hasta 300 años si siguen estrictos protocolos de salud. La maternidad, sin embargo, es vista como amenaza: gestar implica desgaste físico, riesgo, imperfección. La protagonista, Lea, debe elegir entre su padre —miembro del clandestino “Club del Suicidio”— y su oportunidad de vivir para siempre. La maternidad se convierte en disidencia biológica, en ruptura del sistema. Heng plantea una crítica al culto del bienestar y a la deshumanización del cuerpo en nombre de la eternidad.

Ana Llurba – La puerta al cielo (2018)

La puerta del cielo narra la vida en La Nave, una comunidad sectaria donde adolescentes vírgenes son controladas por un profeta y su acólita. En este entorno de escasez, aislamiento y manipulación espiritual, la maternidad no es biológica, sino simbólica: ligada al sacrificio, la obediencia y la espera del “Segundo Advenimiento”. Llurba construye una distopía mística y feminista donde el cuerpo femenino es territorio de control, revelación y violencia sexual ritual. La novela explora el despertar sexual y espiritual como experiencia traumática, y convierte la maternidad en una promesa inquietante, como mandato espiritual, ritualizado y coercitivo, en un entorno marcado por el delirio colectivo. Solo al final se descubre la devastación climática exterior, que resignifica el encierro.

Sophie Mackintosh – The Water Cure (2018)

Tres hermanas viven aisladas en una isla, protegidas por su padre de la “toxicidad masculina” del mundo exterior. Creen que el agua está contaminada y que el contacto con hombres es letal. Cuando tres desconocidos llegan a la isla, todo se desestabiliza. La maternidad está implícita en el control del cuerpo: las hermanas son educadas para purificarse, para resistir, para temer. La novela explora la sexualidad como herramienta de poder, el cuerpo como campo de disputa y la maternidad como posibilidad negada o temida. Mackintosh construye una distopía poética y brutal sobre el deseo, el trauma y la libertad.

Rivers Solomon – En las profundidades (2019)

Los wajinru, criaturas acuáticas descendientes de mujeres africanas embarazadas arrojadas al mar desde barcos esclavistas, han construido una sociedad submarina libre de memoria. Solo Yetu, la historiadora, guarda los recuerdos ancestrales, dolorosos y luminosos, que cada año comparte con su pueblo. La maternidad aparece como origen mítico: las madres fundadoras gestaron una civilización en el fondo del océano. La memoria colectiva es el útero simbólico que sostiene la identidad. Solomon construye una fábula afrofuturista donde recordar es gestar, y el cuidado del pasado es acto materno.

Megan Hunter – El final de que partimos (2019)

En medio de una catástrofe climática que inunda Londres, una mujer da a luz a su hijo Z y emprende una huida hacia lo desconocido. La novela, escrita en fragmentos líricos, narra el vínculo entre madre e hijo en un mundo que se desmorona. La maternidad se convierte en refugio, en reafirmación identitaria, en impulso vital frente al colapso. Hunter propone una visión íntima y poética donde el cuidado, la supervivencia y el amor son formas de resistencia. El cuerpo materno es frontera entre lo humano y lo natural, entre el fin y el comienzo.

Karen Russell – Orange World (2019)

Este relato breve, que da titulo a su antología del mismo nombre, retrata a una madre primeriza que hace un pacto con el diablo para proteger a su bebé amamantándolo en secreto, una historia profundamente arraigada en los propios miedos y ansiedades de la autora sobre la paternidad temprana. La historia explora el miedo extremo y la transformación que conlleva la maternidad, donde objetos y actividades cotidianas se perciben como posibles fuentes de daño para el niño

Joanne Ramos – La granja (2019)

Golden Oaks es una clínica de lujo donde mujeres jóvenes, sanas pero vulnerables gestan hijos para los súper ricos. Jane, inmigrante filipina, acepta ser “anfitriona” para cambiar su destino. Pero el embarazo por contrato tiene reglas estrictas, vigilancia constante y promesas inciertas. La maternidad se convierte en mercancía, en contrato, en privilegio ajeno. Ramos denuncia la desigualdad social, el racismo y la explotación de cuerpos femeninos. La novela es una distopía realista que plantea quién puede gestar, para quién y a qué precio en un ejercicio de potente interseccionalidad.

Lauren Beukes – Afterland (2020)

Tras una pandemia que ha matado al 99% de los hombres, Cole huye con su hijo Miles, uno de los pocos varones vivos. En un mundo gobernado por mujeres, Miles es codiciado como recurso de investigación. Cole lo disfraza de niña y emprende una fuga desesperada. La maternidad se convierte en subversión: proteger al hijo es desafiar al sistema. Beukes construye un thriller feminista donde el cuerpo masculino es objeto de deseo y la madre, figura de resistencia. La novela plantea qué significa cuidar en un mundo que ha perdido el equilibrio entre géneros.

Sophie Mackintosh – Blue Ticket (2020)

En una sociedad sin nombre, las niñas reciben un boleto al llegar la menstruación: blanco para ser madres, azul para no serlo jamás. Calla recibe el azul, pero años después, embarazada, decide huir. La maternidad aparece como destino impuesto o negado. Mackintosh construye una fábula inquietante sobre el libre albedrío, el deseo y la identidad. El sistema decide quién puede gestar, y la protagonista desafía esa lógica, convirtiendo el embarazo en acto de insumisión. Una distopía poética sobre el cuerpo como territorio de elección.

Carole Stivers – El código madre (2021)

Tras una pandemia global, la humanidad recurre a una solución radical: niños genéticamente modificados son incubados y criados por robots dotados de inteligencia artificial. Rho-Z, una “madre máquina”, cuida a Kai en el desierto estadounidense, enseñándole a sobrevivir en un mundo desolado. La maternidad se redefine como vínculo programado, como simulacro emocional. Stivers plantea una distopía biotecnológica donde el amor materno se codifica, se simula, pero también se transforma en algo genuino. ¿Puede una máquina ser madre? ¿Qué nos hace humanos? La novela explora los límites entre programación y afecto.

Jessamine Chan – La escuela de las buenas madres (2022)

Frida Liu, madre soltera, comete un error: deja sola a su hija Harriet durante unas horas. El Estado la envía a una institución experimental donde debe demostrar que puede ser una “buena madre”. Bajo vigilancia constante, Frida enfrenta rituales de corrección emocional. La maternidad se convierte en objeto de juicio, en estándar imposible. Chan construye una distopía íntima y aterradora sobre el perfeccionismo parental, la violencia institucional y el amor incondicional. La novela denuncia cómo el Estado y la sociedad castigan a las mujeres por no encarnar el ideal materno.

Alexis Schaitkin – Elsewhere (2022)

En un pueblo aislado entre montañas, algunas madres desaparecen sin explicación. Vera, cuya madre se desvaneció años atrás, teme que le ocurra lo mismo. La comunidad observa a las madres con sospecha: ¿aman demasiado? ¿muy poco? ¿de forma equivocada? La maternidad aparece como misterio, como destino incierto. Schaitkin construye una fábula oscura sobre el juicio social, la entrega total y la pérdida de identidad. La novela reflexiona sobre cómo el amor materno puede ser sublime, pero también peligroso, y cómo la comunidad vigila y castiga ese amor.

Emily A. Weedon – Autokrator (2024)

En una sociedad autocrática, las mujeres —llamadas “no-masculinas”— son consideradas no-personas. Su reproducción está controlada, sus hijos les son arrebatados al nacer, y su único rol es servir desde las sombras. Tiresius, una mujer que ha vivido como hombre, y Cera, una madre desesperada, desafían el sistema. La maternidad es aquí negada, criminalizada, convertida en acto subversivo. Weedon construye una distopía política y brutal donde el género es castigo y el cuerpo femenino, territorio ocupado. La novela denuncia el patriarcado extremo y plantea una rebelión desde la identidad y el deseo de cuidar.

Rae Giana Rashad – The Blueprint (2024)

En una América futura marcada por una Segunda Guerra Civil, las mujeres negras son obligadas a concubinato con estadistas blancos antes de ser casadas con hombres negros. Un algoritmo decide su destino. Solenne, atrapada en este ciclo, escribe sobre su antepasada Henriette, esclava concubina en el siglo XIX. La maternidad aparece como imposición racializada, como herencia de violencia. Rashad entrelaza pasado y futuro para mostrar cómo el cuerpo femenino negro ha sido históricamente controlado, explotado y silenciado. La novela es una meditación poderosa sobre autonomía, memoria y resistencia.


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