✨ Introducción: del imaginario utópico a la disputa política
Las utopías feministas del siglo XIX imaginaron mundos posibles donde la maternidad se liberaba del mandato patriarcal y se reinventaba como experiencia ética, colectiva, científica o funcional. Aquellas ficciones especulativas no solo ofrecían modelos alternativos desde la imaginación, sino que sembraban ideas que el siglo XX pondría a prueba en el terreno de lo político, lo social y lo biográfico.
La maternidad dejará de ser una proyección utópica para convertirse -sin abandonar esa pulsión- en un campo de batalla real: disputada por el Estado, por los movimientos feministas, por las tecnologías reproductivas y por los cuerpos que la encarnan. Este capítulo explora ese tránsito y ese descentramiento: cómo los imaginarios del laboratorio utópico germinan —y se tensionan— en las luchas del siglo XX por la autonomía, el deseo y el derecho a decidir.
Como siempre la ficción especulativa feminista acompaña e incluso impulsa algunos de estos cambios que alumbran el siglo XX. Desde perspectivas tanto realistas como ficcionales, el siglo XX fue un periodo traumático, donde emergieron nuevas realidades que desafían al feminismo. La ciencia ficción feminista no solo acoge estos desafíos, sino que a veces los anticipa o los lleva más allá.
🕰️ 1900–1930: Utopías fundacionales y protofeminismo
Introducción histórica y feminista
A comienzos del siglo XX, la ciencia ficción aún no se había consolidado como género literario. De hecho, la creación del término «science-fiction» fue obra de Hugo Gernsback, en 1926, al tiempo que fundaba la revista “Amazing Stories”. Pero incluso en esos años seminales del siglo XX, aún sin nombre “oficial”, la ciencia ficción ya funcionaba como laboratorio de ideas sociales y políticas.
En este contexto, las utopías escritas por mujeres aún siguieron la marea utópica del siglo XIX y imaginaron mundos alternativos donde el patriarcado era abolido o invertido. Aunque muchas de estas obras no abordaban directamente la maternidad, sí planteaban modelos de organización social que la implicaban o la desplazaban. El feminismo de esta época, influido por el sufragismo y el pensamiento utópico, veía en la maternidad una dimensión política: tanto como símbolo de opresión como potencial de transformación.

Estas primeras utopías —especialmente Herland, de Charlotte Perkins Gilman— sentaron las bases de lo que más tarde sería la ciencia ficción feminista. Aunque la maternidad no siempre aparece como tema explícito, su ausencia o reconfiguración en estos mundos imaginados revela una voluntad de repensar el cuerpo femenino y sus funciones sociales. A partir de los años treinta, con la progresiva masculinización de la ficción especulativa, la maternidad se convierte en un terreno de silencios, resistencias y distorsiones.

Charlotte Perkins Gilman – Herland (1915). Tres exploradores descubren una sociedad exclusivamente femenina que se reproduce por partenogénesis. En este mundo utópico, la maternidad es colectiva, racional y libre de violencia, y la crianza está plenamente integrada en la vida comunitaria. Gilman imagina una cultura sin hombres, donde el cuerpo femenino adquiere centralidad ética y política, y la maternidad se convierte en una práctica social organizada, no biológica ni privada. La obra es una crítica directa al patriarcado y una propuesta de reorganización radical de los vínculos familiares.
Lilith Lorraine – Into the 28th Century (1929). Este relato breve imagina un futuro tecnocrático con igualdad de género, en el que la reproducción artificial forma parte del progreso científico. Aunque la maternidad no es el eje central, su mención anticipa debates sobre eugenesia, control biológico y autonomía reproductiva. Lorraine, una de las pocas autoras activas en un género cada vez más masculinizado, introduce una sensibilidad feminista que desafía los límites de la especulación científica de su época.
🕰️ 1930–1959: Silencios y resistencias en la era pulp y dorada de la ciencia ficcion
Introducción histórica y feminista
Durante estas décadas, la ciencia ficción se afianza como género literario de masas, especialmente a través de las revistas pulp y las novelas de consumo popular. Sin embargo, el espacio creativo está dominado por autores varones y destinado a un público de hombres y jóvenes, y las escritoras son pocas o directamente invisibilizadas por el canon dominante.
En paralelo, el feminismo atraviesa un periodo de repliegue tras el sufragismo, aunque algunas autoras comienzan a cuestionar los roles tradicionales desde la ficción especulativa. Este periodo está marcado por distopías que anticipan el control biopolítico del cuerpo femenino, proyectando miedos sociales sobre la reproducción, el deseo y la autonomía corporal.
La maternidad, como tema, aparece de forma fragmentaria: a veces como amenaza, otras como anomalía biológica, y en contadas ocasiones como forma de resistencia. No se presenta como utopía, sino como campo de batalla simbólico. Las obras que la abordan lo hacen desde el miedo, la deformación o la crítica velada. A medida que se acerca la segunda ola feminista, la ciencia ficción comienza a abrir grietas por donde se filtran nuevas formas de pensar el cuerpo, el deseo y la reproducción.
🧾 Resumen de algunas de las obras publicadas en este período
🧬 Maternidad tecnológica y control estatal

Aldous Huxley – Un mundo feliz (1932). La reproducción humana ha sido sustituida por ingeniería genética y gestación artificial en incubadoras. La maternidad natural es considerada primitiva y obscena, y los cuerpos gestantes han sido eliminados del proceso reproductivo. La novela anticipa el control total del cuerpo y la crianza por parte del Estado, donde los vínculos afectivos son reemplazados por condicionamiento social y programación biológica.
Margaret St. Clair – Las muñecas de Vulcano (1952). Una mujer descubre que su hijo ha sido reemplazado por una réplica mecánica. La maternidad se convierte en paranoia, pérdida y alienación. El relato anticipa el miedo a la deshumanización tecnológica, donde el vínculo materno es sustituido por simulacros sin afecto ni autenticidad.
🧨 Maternidad como imposición violenta y alienación
Katharine Burdekin – La noche de la Swastika (1937). Esta clásica distopía feminista se desarrolla en un contexto en el que el fascismo domina Alemania desde hace centenares de años; en él las mujeres son reducidas a objetos reproductivos, privadas de derechos y confinadas en campos de cría. La maternidad aparece como imposición violenta, sin agencia ni afecto. La obra denuncia el patriarcado totalitario mostrando cómo el control sobre la reproducción es clave en los regímenes autoritarios. En esta ficción se anticipan elementos que Orwell desarrollaría más tarde (obviando por cierto la situación de las mujeres en su 1984).

Alice Eleanor Jones – Created He Them (1955). En un mundo devastado por la guerra, la maternidad es una carga impuesta por el Estado. La protagonista vive entre la desesperación y el deber, atrapada en un entorno donde el cuerpo femenino es instrumentalizado como recurso reproductivo. El relato critica la maternidad como obligación social y refleja de forma pionera el vínculo entre reproducción y activismo pacifista.
💔 Maternidad como resistencia afectiva y ética

Judith Merril – Sólo una madre (1948). Una madre cuida a su hija mutante en un mundo postnuclear. La maternidad se muestra como vínculo afectivo y resistencia frente al horror tecnológico. El relato plantea dilemas éticos sobre el amor, la negación y la normalidad, y es considerado una obra pionera en mostrar la perspectiva femenina en la ciencia ficción, donde el cuidado se convierte en acto político.
Margaret St. Clair – Short in the Chest (1954). En una sociedad donde los niños nacen con deformidades, la maternidad aparece como angustia, alienación y dolor. El relato sugiere una crítica a la eugenesia y a la maternidad forzada, en un contexto de control biopolítico y deshumanización, donde el cuerpo materno se convierte en espacio de conflicto entre lo biológico y lo normativo.
⚠️ Distopías antifeministas en la “edad dorada”: maternidad advertencia reaccionaria
Durante los años 50, en plena posguerra y bajo la sombra de la amenaza nuclear, la ciencia ficción norteamericana reflejó no solo el miedo al desastre, sino también la inquietud ante los cambios sociales, especialmente el avance del feminismo. Tras la Segunda Guerra Mundial, muchas mujeres fueron empujadas de nuevo al hogar tras haber ocupado espacios laborales, y comenzó una campaña ideológica para reinstaurar los roles tradicionales. En este contexto, algunas obras de ciencia ficción proyectaron fantasías distópicas donde la emancipación femenina se convertía en amenaza, y la maternidad se transformaba en símbolo de desorden, control o ridículo. Este fenómeno ha sido analizado en profundidad en otra entrada de este blog dedicada a las distopías antifeministas de la posguerra.
Ejemplos de esta tendencia que visualizaba la maternidad libre y emancipada como una distorsión y un peligro podrían ser obras como World Without Men – Charles Eric Maine (1958), The Sex War – Sam Merwin Jr. (1953), Consideremos sus caminos – John Wyndham (1956), Planeta de mujeres – Poul Anderson (1957) o Las chicas del planeta 5 – Richard Wilson (1955).

Estas narrativas no solo reflejan el miedo a la transformación social, sino que revelan cómo la maternidad se convierte en símbolo de orden perdido. Frente a las utopías feministas que la reimaginan como experiencia ética o colectiva, estas distopías la presentan como función deshumanizada, controlada y vaciada de deseo. Son espejos invertidos que permiten entender mejor las tensiones ideológicas del siglo XX.
Nota para frikis. No sé si os habéis dado cuenta que el siglo XX fue larguísimo. Tuno nada menos que 100 años, así que fijaros la cantidad de cosas que pasaron, algunas muy pero que muy malas, y la cantidad de cosas que se escribieron. Por mucho que resuma no hay forma, no cabe todo en un post de estos. Así que, muy en breve, ¡¡¡¡2ª parte, de 1960 a 2000!!!!
