Mujer, feminismo, ciencia ficción

En ‘Las mujeres Weyward’, Emilia Hart teje una trenza narrativa inquebrantable que une tres siglos de resistencia femenina. A través de Altha, Violet y Kate, la autora no solo nos entrega una crónica sobre el trauma y la supervivencia, sino un manifiesto ecofeminista donde la naturaleza deja de ser un escenario para convertirse en un aliado ancestral.

Es una obra donde el estigma de la ‘brujería’ se transforma en poder, recordándonos que, aunque el patriarcado cambie sus métodos —desde los juicios del siglo XVII hasta la violencia de género contemporánea—, el hilo que une a las mujeres con su instinto y con la tierra permanece intacto, salvaje y, por fin, libre.

Emilia Hart es una voz absolutamente fresca en el gótico feminista. Aunque nació en Australia, vive en Inglaterra. Esto explica por qué el paisaje de Cumbria y la cabaña «Weyward» están descritos con una atmósfera tan vívida y, a veces, asfixiante. Ella misma ha dicho que caminar por esos bosques fue su mayor inspiración.

Antes de dedicarse a la escritura, Hart trabajó como abogada. Esta experiencia es vital para entender el rigor con el que narra el juicio de Altha, mostrando cómo las estructuras legales pueden ser utilizadas para oprimir a las mujeres bajo el pretexto de la justicia. Además, la autora investigó profundamente el término Weyward, un arcaísmo usado para castigar a las mujeres que «no encajaban», y lo transformó en una fuente de orgullo. Resulta asombroso que esta sea su primera novela, no solo por su madurez estilística, sino por la precisión con la que articula sus temas. Con ella ya ha ganado el premio a la mejor ficción y mejor debut en los Goodreads Choice Awards 2023.

En 1619, Altha Weyward es acusada de brujería tras la muerte de un granjero, y utiliza su conexión con la naturaleza para defenderse.

En 1942, Violet Ayres es una adolescente atrapada por las convenciones sociales de la guerra, que busca la verdad sobre su madre y sobre sí misma.

En 2019, Kate Ayres huye de una relación violenta en Londres y se refugia en la cabaña heredada en Cumbria, donde descubre el poder de su linaje.

La novela utiliza elementos del gótico contemporáneo —casas aisladas, secretos familiares, atmósferas opresivas—, pero los subvierte para ofrecer un final de esperanza en lugar de tragedia.

Hart utiliza la conexión con la naturaleza no como un adorno místico, sino como una herramienta de resistencia ante la opresión patriarcal. La «magia» en la novela es en realidad un realismo mágico muy terrenal: los insectos, el clima y los animales responden a la necesidad de protección de las protagonistas cuando el sistema (la ley, la familia o la pareja) les falla. Es extraordinaria la simbología de los animales, que actúan además como el lenguaje secreto entre las tres generaciones.

El «poder» de las Weyward no es sobrenatural ni un truco de fantasía, sino una extensión de la biología y la naturaleza misma: «Mi magia no es la de los libros de hechizos ni la de las varitas, sino la de la tierra, la de la sangre, la de las alas de los insectos y las raíces de los árboles.»

«Los hombres siempre han temido a las mujeres que no pueden controlar. Y cuando tienen miedo, las llaman brujas.» Es la reflexión define el núcleo del conflicto: el miedo masculino a la autonomía femenina.

El título en inglés, Weyward, es un juego de palabras histórico que originalmente significaba «rebelde» o «perverso» (usado por Shakespeare para las brujas de Macbeth).

Las mujeres Weyward, reclaman ese insulto y lo transforman en un símbolo de orgullo y libertad. El viaje de Kate hacia la cabaña Weyward es, en esencia, un regreso a las raíces para encontrar la fuerza necesaria para enfrentar a Simon, su marido.

«Ser una Weyward es ser parte del mundo, no estar simplemente en él.» Las Weyward no son mujeres que observan el paisaje, son mujeres que son el paisaje. Y con él se transforman, reclamando un lugar que siempre les perteneció. Y cuando Kate deja de ser víctima para reclamar su herencia, entiende que «El miedo es una jaula, pero la naturaleza es la llave.»


Si te ha gustado esta relación entre naturaleza y feminismo, te recomiendo estos títulos que comparten el mismo ADN:

1. El bosque sabe tu nombre – Alaitz Leceaga: Realismo mágico en el norte de España donde la naturaleza protege a las mujeres de un entorno hostil.

2. Magia Práctica – Alice Hoffman: Un linaje de mujeres tildadas de brujas que encuentran en su sabiduría un refugio de libertad.

3. El secreto de la boticaria – Sarah Penner: Sororidad y resistencia a través del conocimiento de las plantas en dos líneas temporales.

4. Vardø. La isla de las mujeres – Kiran Millwood Hargrave: Una mirada cruda y feminista a la caza de brujas en Noruega. Ya la analicé en este blog



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