🌬️ Una mujer entre espíritus y sueños
Annie Denton Cridge nació en Darlington, Inglaterra, en 1825, pero fue en Estados Unidos donde desarrolló su pensamiento radical. Tras emigrar con su familia en la década de 1840, se involucró profundamente en el movimiento espiritualista, que no solo le brindó consuelo tras la muerte de su hijo, sino también un espacio para la expresión intelectual y política. En una época en que las mujeres apenas podían publicar, el espiritualismo ofrecía uno de los pocos entornos religiosos que reconocía la igualdad entre hombres y mujeres, permitiéndoles ejercer liderazgo, publicar, dar conferencias y participar en debates públicos.
Annie afirmaba poseer habilidades psicométricas: decía poder leer el pasado de los objetos con solo tocarlos. Esta sensibilidad impregnó su escritura, en la que sueños, visiones y utopías se entrelazan con una crítica incisiva al patriarcado.
📰 Activismo radical

Annie Denton Cridge fue una sufragista radical. Junto a su esposo y su hermano, editó el periódico The Vanguard desde Cleveland, donde promovían el socialismo, el feminismo y la vida en comunas agrícolas. También publicó en Woodhull & Claflin’s Weekly, el semanario feminista fundado por Victoria Woodhull, la primera mujer en postularse a la presidencia de Estados Unidos.
Aunque no figura entre las líderes más reconocidas del movimiento sufragista, su compromiso con la igualdad de género fue profundo y constante. Desde las páginas de The Vanguard y Woodhull & Claflin’s Weekly, defendió el derecho al voto femenino, la abolición de la esclavitud y la transformación social a través del socialismo utópico y el espiritualismo.
Además de escritora, Cridge fue una oradora elocuente. Participó en numerosas conferencias y reuniones públicas para promover las causas feministas y visibilizar los derechos de las mujeres. Su legado
perdura como fuente de inspiración para las generaciones posteriores de activistas y escritoras que luchan por un mundo más igualitario e inclusivo.
En una época en que pocas mujeres podían publicar libremente, Annie lo hizo con valentía y visión utópica. Aunque su obra literaria es notable en general, destaca especialmente por su incursión en la ficción especulativa, donde escribió una utopía/distopía cuyos ecos aún resuenan en el pensamiento feminista contemporáneo.
📖 Man’s Rights; Or, How Would You Like It? (1870)
Su obra más conocida es Man’s Rights; Or, How Would You Like It?, aunque no fue, como a veces se afirma, la primera novela utópica escrita por una mujer. En realidad, se trata de una colección de nueve relatos utópicos presentados como sueños vividos por una narradora en primera persona. En esta novela no solo invierte los roles de género, sino que formula una crítica mordaz al patriarcado desde una perspectiva feminista radical.


En los primeros siete sueños, la protagonista visita el planeta Marte, donde descubre una sociedad en la que los roles sexuales y los estereotipos tradicionales están invertidos: los hombres permanecen confinados en el hogar, sufren opresión y luchan por la igualdad. En los dos últimos sueños, la narradora viaja a un futuro Estados Unidos gobernado por una presidenta, con una representación equitativa de hombres y mujeres en la Cámara de Representantes y el Senado. Muchas mujeres se han dedicado a la agricultura, y el país goza de un prometedor futuro económico.
La narradora concluye preguntándose si ese sueño no podría ser, en realidad, una profecía. Aunque el tono es irónico, el mensaje es contundente: la desigualdad de género es absurda y destructiva.
¿Una utopía escandalosa? La última frase del libro deja una pista: “¡Un sueño!, dije con asombro; pero ¿no será este sueño, después de todo, una profecía?”
La propuesta de que las mujeres se retiren al campo y abandonen la ciudad para reconectar con la tierra, la salud y la comunidad no fue solo una fantasía literaria: Annie la llevó a la práctica.


🏞️ El retiro a Riverside: feminismo rural
En efecto, en 1870, Annie tomó la decisión trascendental de dejar a su marido y mudarse sola a Riverside, California, donde se convirtió en una de las pioneras de la ciudad. Allí cultivaba naranjos y defendía que la emancipación femenina pasaba por la autosuficiencia agrícola. Para ella, la tierra era más que sustento: era sanación, autonomía y resistencia.
Esta opción de forma de vida y la ideologización en la que se basa, podría considerarse como una anticipación del ecofeminismo contemporáneo, que vincula la opresión de las mujeres también con la explotación de la naturaleza, y propone una vida más lenta, comunitaria y sostenible.
🌟 Legado
Annie Denton Cridge murió en 1875, pero su pensamiento sigue resonando. Fue una pionera del feminismo utópico, del espiritualismo igualitario y de la vida rural como forma de resistencia. Su obra constituye un auténtico puente entre el siglo XIX y los debates contemporáneos sobre género, ecología y comunidad.
