Mujer, feminismo, ciencia ficción

Fernanda Trías

Mugre rosa (2020) es una de las novelas más perturbadoras de la narrativa latinoamericana reciente. Fernanda Trías construye un mundo asfixiado por una plaga marina que contamina el aire, provoca horribles enfermedades y obliga a los habitantes a encerrarse. No hay explosión apocalíptica, sino un deterioro lento, en oleadas, que convierte la vida cotidiana en lucha implacable por la supervivencia.

En la obra la plaga está presente, pero nunca se explica. Presente en la suciedad constante, en los vientos y tormentas contaminantes, en la contaminación apestosa del mar. Avanza en oleadas, sin antes ni después, cosa en que la autora insiste con frecuencia, y de hecho cada nuevo incidente aparece como génesis.  Se trata de un apocalipsis suave: un colapso sin estallidos, marcado por la lenta asfixia y el abandono.

La coincidencia temporal con la pandemia de COVID-19 es inevitable. Mugre rosa se escribió casi al mismo tiempo, y aunque no es una novela sobre el virus, dialoga con él. La diferencia es notable: mientras los gobiernos reales invirtieron en vacunas y desplegaron —con desigual fortuna— políticas de protección, en la ficción de Trías las autoridades se ausentan, se diluyen, dejan a la población sin amparo. No se trata de glorificar la respuesta pandémica, marcada también por algunas prácticas deleznables, sino de subrayar el contraste: en la novela, el Estado no existe.

Si acaso su presencia se deja notar en la construcción-negocio de una fábrica de un alimento procesado mediante crueles y repugnantes sacrificios de animales. De ahí el título de la novela: mugre rosa, el viscoso alimento proporcionado por esa fábrica que finalmente arde hasta los cimientos.

Igual sucede con la sociedad. Fuera del apartamento, la ciudad se convierte en una población fantasma. Quienes abandonan las zonas contaminadas lo hacen tarde, cuando ya nada es recuperable. Las autoridades, sin medios ni agilidad, abandonan a la gente a su suerte. Y en las zonas no contaminadas, los llegados sufren el rechazo: nadie quiere a los contagiados o posibles contagiados. La novela muestra así las tensiones migratorias y la violencia del miedo, donde la frontera se convierte en exclusión.

La narradora, sin nombre, encarna la fragilidad de los vínculos humanos en tiempos de crisis. Sus relaciones son escasas y en buena medida frustradas. La relación con su madre ha sido siempre una fuente de contradicciones; y ahora cuando la crisis de la plaga se agudiza y el final parece inevitable, la protagonista lo vive más como desaparición que como desenlace fatal.

Por otra parte, Max, el exmarido hospitalizado que parece haber resistido la plaga, resulta una figura espectral que termina también desapareciendo de su vida cotidiana.

En esa forma suave de ver el apocalipsis, la novela evita narrar la muerte como suceso fatal; lo que se percibe es la erosión silenciosa de los afectos.

Una figura central en la novela es también una metáfora del hambre en tiempos de pandemia. El niño Mauro, con síndrome de Prader-Willi, es confiado a la protagonista como cuidadora-vigilante por unos padres incapaces de controlar su hiperfagia. Su presencia introduce un doble eje narrativo. El apetito insaciable de Mauro refleja la plaga exterior, que devora la ciudad y a sus gentes. Por otro lado, la protagonista carga con una responsabilidad ajena, intensificando su aislamiento. Los cuidados que ella le prodiga son contradictorios, llenos de aristas personales: compasión y agobio, ternura y agotamiento. El cuidado aparece como carga impuesta, pero también como la única forma de sostener la vida en medio del derrumbe.

Trías combina lirismo y opresión. La atmósfera es angustiosa, pero se abre a momentos de ternura y belleza, mostrando cómo la vida persiste incluso en condiciones extremas. La novela dialoga con la experiencia pandémica y con la tradición distópica latinoamericana, donde lo personal y lo político se funden.

📚 Fernanda Trías: la autora

Fernanda Trías (Montevideo, 1976) es narradora y traductora uruguaya. Ha publicado La azotea (2001), Cuaderno para un solo ojo (2012) y No soñarás flores (2016). Con Mugre rosa obtuvo el Premio Sor Juana Inés de la Cruz en 2021 y el reconocimiento internacional como una de las voces más potentes de la ficción especulativa latinoamericana. Su obra se caracteriza por explorar la intimidad en contextos de amenaza, la fragilidad de los vínculos y la tensión entre cuerpo y entorno.


Una respuesta a «Mugre rosa de Fernanda Trías»

  1. […] Trías, en Mugre Rosa (2020), describe una ciudad asfixiada por la contaminación y la enfermedad. La protagonista, […]

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