Introducción
El afrofuturismo feminista es una corriente estética, cultural y de pensamiento que combina el afrofuturismo con las perspectivas del feminismo negro para explorar y reivindicar la identidad, la historia y el futuro de las mujeres negras. A través de la ciencia ficción, la fantasía, la tecnología y el arte, esta perspectiva imagina futuros liberados para las mujeres afrodescendientes, a menudo reescribiendo mitos, narrativas e historia desde un punto de vista femenino y antirracista.
El afrofuturismo feminista no se reduce tan sólo a una corriente estética: es también estrategia de supervivencia y creación. Desde las páginas de Octavia E. Butler hasta las visiones de Nnedi Okorafor, las escritoras negras han imaginado futuros donde la memoria ancestral y la tecnología se entrelazan para desafiar tanto el racismo como el patriarcado. En sus relatos, los viajes espaciales evocan la diáspora, los cuerpos femeninos se convierten en territorios de resistencia y las genealogías africanas se proyectan como brújulas hacia mundos emancipados.
Este enfoque, por otra parte, no se limita a la literatura: también atraviesa la música, el arte visual y el cine.
La pregunta que guía este pequeño análisis es clara: ¿qué significa imaginar el porvenir desde la intersección entre negritud y feminismo, y cómo puede este horizonte transformar nuestras concepciones de identidad, poder y cuidado? Imaginar el futuro desde esa intersección significa, en última instancia, situar la experiencia de las mujeres negras como motor de transformación cultural y política.

Genealogía y referentes
Para comprender la amplitud y la densidad de este imaginario, conviene trazar una breve genealogía y reconocer a las autoras y obras que han configurado su canon y sus desplazamientos. El afrofuturismo feminista no surge en el vacío: se alimenta de pioneras literarias, de artistas que expandieron sus lenguajes en la música y el cine, y de movimientos sociales que lo han mantenido vivo como horizonte emancipador.
El término “afrofuturismo” fue acuñado en 1993 por el crítico cultural Mark Dery en su ensayo Black to the Future. Sin embargo, sus raíces se remontan a varias décadas antes. En los años cincuenta, el músico Sun Ra ya había imaginado un cosmos alternativo donde la música negra se proyectaba como lenguaje universal, y en los setenta George Clinton y Parliament-Funkadelic desplegaron naves espaciales y mitologías cósmicas en el escenario. Estas expresiones musicales, junto con películas como Space Is the Place (1974), anticiparon un movimiento que más tarde se consolidaría como estética transdisciplinar.
En el ámbito literario, la figura de Octavia E. Butler resulta ineludible. Sus novelas, como Parábola del sembrador, Xenogénesis o Parentesco, situaron a protagonistas femeninas negras en el centro de relatos de supervivencia, transformación genética y liderazgo comunitario. Butler abrió un camino donde la ciencia ficción se convertía en herramienta para pensar la maternidad, el poder y la resistencia desde una perspectiva negra feminista.
A su estela se suman voces como la de Nnedi Okorafor, quien acuñó el término Africanfuturism para subrayar la especificidad africana frente a la diáspora afroamericana. Su trilogía Binti explora la identidad de una joven heroína que viaja entre mundos, llevando consigo tradiciones nigerianas y cuestionando jerarquías coloniales. En el Caribe, Nalo Hopkinson ha tejido relatos que combinan oralidad, mitología y sexualidad, mientras que Rivers Solomon introduce cuerpos queer y experiencias interseccionales en narrativas de ciencia ficción y fantasía.
Una generación más reciente que ha ampliado el alcance del género y lo ha situado en el centro de la narrativa especulativa global. N.K. Jemisin, con su trilogía La tierra fragmentasda, ha explorado la opresión sistémica y la resiliencia de protagonistas negras en mundos devastados, convirtiéndose en la primera autora en ganar tres premios Hugo consecutivos. Tananarive Due, desde el cruce entre terror y ciencia ficción, ha ofrecido relatos donde la memoria ancestral y la resistencia femenina se entrelazan con la crítica cultural contemporánea.
En el terreno juvenil, Tomi Adeyemi ha popularizado el Africanfuturism con su trilogía El legado de Orïsha, donde la mitología yoruba se convierte en motor narrativo de una heroína que lucha contra la opresión. Justina Ireland, con Dread Nation, reescribe la Guerra Civil estadounidense desde la perspectiva de una protagonista negra enfrentada a zombis y racismo institucional, mientras que N.E. Davenport introduce en The Blood Trials una heroína que desafía estructuras militares futuristas, poniendo en primer plano la violencia estructural y la resistencia femenina.
El mapa se completa con voces como la del británico de ascendencia yoruba Tade Thompson, cuya trilogía Rosalera sitúa Nigeria como epicentro de un contacto alienígena que cuestiona el colonialismo y las jerarquías globales. Aunque su obra no siempre se centra en protagonistas femeninas, su mirada africana y crítica política lo convierten en un aliado fundamental del afrofuturismo feminista.
El afrofuturismo también se expande en las artes visuales y la música contemporánea. Jean-Michel Basquiat reconfiguró símbolos urbanos con resonancias africanas, y artistas como Fatimah Tuggar han explorado la relación entre tecnología y tradición en collages digitales. En la música, Janelle Monáe ha convertido su estética cyborg en un manifiesto feminista y queer, mientras que el cine reciente, con Black Panther (2018), popularizó a escala global un imaginario donde la tecnología futurista se entrelaza con la herencia africana.

Finalmente, este movimiento no puede desligarse de las luchas sociales. El afrofuturismo feminista dialoga con el activismo contemporáneo, especialmente con Black Lives Matter (las vidas negras importan) fundado en 2013 por tres mujeres negras y que adquirió particular relevancia tras el asesinato por la policía de George Floyd en Minneapolis. En este cruce, la imaginación futurista se convierte en prolongación de la protesta contra la violencia racial y de género, y en propuesta de mundos alternativos donde la justicia y el cuidado son principios rectores.
Autoras y obras destacadas
Estas son algunas de las autoras de novelas más destacadas en el afrofuturismo feminista:

Octavia Butler (1947-2006)
Considerada la «madrina del afrofuturismo», sus obras exploran de forma profunda y crítica temas como la raza, el género, la sexualidad y el poder.
• Las dos novelas Parábola del sembrador (1993): En un futuro distópico, una joven con el don de la «hiperempatía» debe sobrevivir y crear una nueva comunidad con una visión diferente del futuro.
• Kindred (1979): Una mujer afroamericana de la década de 1970 viaja en el tiempo de forma inexplicable a una plantación esclavista del siglo XIX.
• Trilogía La estirpe de Lilith (también conocida como la trilogía Xenogénesis) (1987-1989): Una saga que aborda el destino de la humanidad tras una guerra nuclear, explorando las implicaciones biológicas, sociales y morales de la reproducción y la coexistencia con una especie alienígena.

Nalo Hopkinson (1960)
Autora jamaiquino-canadiense que a menudo incorpora la mitología del Caribe en su ficción especulativa, explorando el colonialismo y la identidad negra.
• Brown Girl in the Ring (1998): En un futuro postapocalíptico en Toronto, una joven se ve envuelta en un conflicto entre una élite poderosa y una comunidad de personas empobrecidas que recurren al misticismo caribeño.
• Ladrona de medianoche (2000): Una novela que mezcla ciencia ficción con elementos de los cuentos de hadas caribeños para explorar la experiencia de una joven en una sociedad opresiva.

Tananarive Due (1966)
Autora estadounidense de terror y ficción especulativa, enfocada en las experiencias de mujeres negras.
• My Soul to Keep (1997): La primera novela de la serie African Immortals, que combina elementos de terror y ficción especulativa en una historia sobre la inmortalidad.
• Ghost Summer (2015): Una colección de cuentos que explora el miedo, la raza y la naturaleza humana, a menudo desde una perspectiva femenina.

N.K. Jemisin (1972)
Escritora afroamericana que ha ganado múltiples premios Hugo por sus novelas de fantasía y ciencia ficción, caracterizadas por su construcción de mundos complejos y su enfoque en cuestiones de raza y opresión.
• Trilogía La tierra fragmentada que comenzó con La quinta estación (2015): en ella la sociedad lucha por sobrevivir en un mundo devastado por catástrofes sísmicas. Explora la naturaleza del poder, la violencia y la opresión.
• The Dreamblood Duology (2011-2012): Una fantasía épica inspirada en el Antiguo Egipto, que trata temas de imperialismo, género y la complejidad de las creencias religiosas.

Nnedi Okorafor (1974)
Autora nigeriano-estadounidense que define su obra como «futurismo africano», centrándose en historias ambientadas en África con una mezcla de ciencia ficción, fantasía y cultura africana.
• Trilogía Binti (2015): Novela corta que narra la historia de Binti, la primera mujer himba en ser aceptada en la prestigiosa Universidad de Oomza. Aborda temas de identidad cultural, xenofobia y el rol de las mujeres en la tecnología.
• Quién teme a la muerte (2010): En un futuro postapocalíptico, una joven con poderes mágicos emprende un viaje para confrontar a un hechicero malvado, explorando la violencia de género y la espiritualidad africana.

Justina Ireland (1985)
Esta autora estadounidense escribe ciencia ficción y fantasía, explorando la historia alternativa y la resistencia negra con una mirada crítica y feminista.
• Dread Nation (2018): En una realidad alternativa del siglo XIX, la Guerra Civil estadounidense es interrumpida por la aparición de zombis. Una joven negra entrenada para matar a los muertos vivientes se ve envuelta en una conspiración.

Janelle Monáe (1985)
La reconocida artista musical también ha incursionado en la literatura con gran éxito.
• The Memory Librarian: And Other Stories of Dirty Computer (2022): Una colección de relatos basados en su álbum conceptual Dirty Computer, que explora la identidad, la memoria y el control social a través de la ciencia ficción.

Rivers Solomon (1989)
Esta autora, que se identifica como no binaria y de género queer, explora temas de identidad y marginación en sus novelas.
• En las profundidades (2019): Escrita junto a la banda de hip hop clipping., la novela sigue a Yetu, la narradora de la historia del pueblo de los wajinru, descendientes de mujeres africanas arrojadas por la borda durante la travesía del Atlántico.

Tomi Adeyemi (1993)
Es una autora nigeriano-estadounidense de fantasía para jóvenes adultos que ha recibido un amplio reconocimiento. Aunque se le asocia más con la fantasía, su trabajo se inspira en el afrofuturismo.
• La trilogía de Orïsha, que comienza con Hijos de sangre y hueso (2018): En el reino de Orïsha, la magia ha desaparecido. Zélie, una joven maga, debe luchar para restaurarla y enfrentarse a un príncipe que quiere acabar con ella.

N.E. Davenport
Una autora más reciente que ha generado controversias con su enfoque en la fantasía épica y la magia.
• The Blood Trials (2022): En un mundo con elementos mágicos y militares, la novela sigue a una mujer que debe superar los prejuicios raciales para vengar la muerte de su padre.
En la próxima entrada nos detendremos en algunas claves y temas recurrentes en el afrofuturismo feminista.
