🌊 La tercera ola: genealogías especulativas de lo afectivo y lo corporal
1. 🌐 Multiplicidad feminista, imaginarios especulativos diversos
La tercera ola feminista desafía las certezas y abraza la pluralidad. Ya no se persigue una voz única ni una narrativa totalizante: lo trans, lo queer, lo racializado, lo postcolonial y lo discapacitado configuran un territorio de enunciación expandido. En este nuevo mapa, las mujeres del margen —invisibilizadas por el feminismo mainstream— emergen en la primera línea del feminismo.
Esta ocultación no es solo una omisión teórica: es una injusticia política que socava los principios de una sociedad democrática. La tercera ola feminista, al amplificar estas voces, no solo transforma el feminismo: redefine los límites de lo posible en la imaginación política contemporánea.
Esta expansión se contruye desde una mirada interseccional, que reconoce cómo las distintas formas de opresión —género, raza, clase, sexualidad, discapacidad— se entrelazan en la experiencia de los cuerpos, las identidades y los afectos. En este marco, la perspectiva decolonial no solo denuncia la exclusión sistemática de voces racializadas y del Sur global, sino que propone una reconfiguración radical del conocimiento, una mirada más amplia que abarca la naturaleza como parte de la vida en un planeta en emergencia. El ecofeminismo empieza a despuntar en la etapa de la tercera ola vinculándose con el cuerpo, la memoria y la experiencia enraizada, que se convierten en fuentes legítimas de saber y resistencia.
Esta diversidad teórica se refleja en autoras clave como:
- Judith Butler: cuya teoría de la performatividad —desarrollada en El género en disputa y Cuerpos que importan— desestabiliza la noción de género como identidad fija, influyendo transversalmente desde la segunda ola hasta los movimientos queer y transfeministas actuales.
- Rebecca Walker: quien acuñó el término “tercera ola” en 1992 para reivindicar nuevas formas de activismo.
- Chandra Talpade Mohanty: que desmonta los esquemas hegemónicos del feminismo occidental desde una mirada transnacional y decolonial.
- Donna Haraway: cuya obra —incluyendo el Manifiesto Cyborg y el Manifiesto de las especies de compañía— propone modelos postidentitarios de relación entre cuerpos, máquinas y animales.
- Rosi Braidotti: que desde Soggetto nómade (1995) y textos posteriores, desarrolla un poshumanismo crítico, concibiendo al sujeto como nómada, relacional y en constante devenir.
- Sara Ahmed: quien en The Cultural Politics of Emotion (2004) sitúa los afectos en el centro de la política cultural, entendiendo las emociones como prácticas sociales y herramientas de poder y resistencia.
Estas voces, diversas en origen y enfoque, configuran el paisaje teórico que las ficciones especulativas de esta etapa reflejan y amplifican. La ciencia ficción absorbe esta multiplicidad y la transforma en mundos narrativos que resisten la norma, proliferan identidades y rehúyen el esencialismo.
Por ello, las obras de ficción especulativa de este período no siguen una tendencia única. Se distribuyen en múltiples subgéneros y temáticas, conformando una producción dispersa y fragmentada: reflejo de los diversos enfoques que atravesaban el feminismo en esa época.
Además, en estas ficciones, el cuerpo deja de ser símbolo de liberación para convertirse en campo de experimentación, archivo de memorias y dispositivo crítico. Este tránsito se encarna en personajes fronterizos: cyborgs, mutantes, seres híbridos, sujetos trans y no humanos que interrogan los límites de lo normativo. De lo utópico a lo liminal: el cuerpo como un enigma en constante movimiento.
2. 🧬 Tecnologías y reconfiguración identitaria
La tercera ola feminista coquetea con el poshumanismo y lo postgénero, mientras que la ficción especulativa se convierte en su laboratorio narrativo.
En este contexto, la biotecnología, las interfaces digitales, la hibridación corporal y la disolución de lo binario confluyen en narrativas que desestabilizan la identidad, transformándola en un proyecto mutable. La ciencia ficción feminista de esta etapa imagina cuerpos que desafían tanto el género como la especie, reinventándose desde nuevas posibilidades.
Algunas obras clave que encarnan esta reconfiguración podrían ser:
Trouble and Her Friends (1994) – Melissa Scott. en un futuro cercano donde el ciberespacio es central, esta novela explora la identidad, la vigilancia digital y la ética tecnológica. Destaca por su representación inclusiva de personajes LGTBIQ+ que desafían las normas de género y sexualidad. La obra celebra la diversidad y la autoexpresión en un mundo dominado por redes informáticas. La narrativa invita a reflexionar sobre cómo las identidades se expanden y transforman en entornos virtuales, haciendo eco de la pregunta: «¿Hasta qué punto somos quienes somos cuando nuestras realidades se multiplican en el ciberespacio?»

The Dazzle of Day (1997) – Molly Gloss. ciencia ficción cuáquera que narra la vida en un asentamiento en un planeta colonizado, donde un grupo de mujeres vive y trabaja en comunidad radical. La historia refleja temas de género, identidad, cooperación y supervivencia en un entorno alienígena, promoviendo la empatía, la conexión humana y la adaptación a nuevas realidades. La obra cuestiona: «¿Qué sucede cuando el género y la especie se vuelven conceptos fluidos y en constante cambio?», explorando cómo la comunidad y la colaboración pueden reconfigurar la identidad en espacios de frontera.

Luna (2005) – Julie Anne Peters. novela juvenil que sigue a Liam, un joven que se identifica con el nombre de Luna. La historia aborda las dificultades emocionales y sociales de las personas transgénero, promoviendo la empatía y la comprensión para lectores jóvenes y adultos. La narrativa invita a reflexionar: «¿Qué significa ser uno mismo en un mundo que intenta encajar a todos en categorías fijas?», subrayando la importancia del apoyo y la aceptación en los procesos de transformación y autoafirmación.

En estas ficciones, el cuerpo deja de ser un objeto a recuperar para convertirse en un campo de experimentación, un archivo de memorias y un dispositivo crítico. De ahí la pregunta que atraviesa este imaginario: ¿Qué significa un cuerpo que desafía tanto las categorías de género como las restricciones de la especie?
3. 🧡 Afectos e identidades especulativas
Mientras que en los años 80 el deseo fue uno de los campos de disputas, en la tercera ola feminista son los afectos los que adquieren protagonismo. Amor, duelo, placer, comunidad, vínculo: son narrados desde perspectivas queer, postnormativas y críticas. Los afectos dejan de ser solo emociones, para convertirse en estrategias políticas y estéticas de resistencia.
Las ficciones especulativas de esta etapa abrazan lo íntimo como gesto político, y trasladan el foco de la pregunta por el género hacia una reflexión más amplia sobre el deseo, la pertenencia y la vulnerabilidad compartida.
Algunas obras clave que exploran estos afectos especulativos son:
Río Lento (1995) – Nicola Griffith. ambientada en el mundo alienígena de Ria, esta novela presenta una sociedad matriarcal que desafía las construcciones sociales de género y las relaciones sexuales tradicionales. La protagonista cuestiona los roles tradicionales y busca entender su identidad en un entorno que reconfigura el deseo y el vínculo desde lo no normativo. La obra invita a reflexionar sobre cómo el deseo puede ser una estrategia política y una forma de resistencia en contextos radicalmente diferentes.

La grieta (2007)– Doris Lessing. ecrea una utopía feminista en la que una comunidad de mujeres vive aislada, sin contacto ni conocimiento de los hombres. Los nacimientos —siempre de niñas— siguen los ciclos lunares, hasta que comienzan a nacer niños, generando tensiones y transformaciones sociales profundas. La novela reflexiona sobre la maternidad, el poder y las relaciones entre mujeres, mostrando que los afectos y la construcción social en torno a ellos pueden ser espacios de resistencia y de cambio político.

Carnival (2006)– Elizabeth Bear. en un futuro distópico, en la Tierra, las inteligencias artificiales gobiernan bajo una dictadura que reprime a las mujeres y persigue la homosexualidad. Sin embargo, en el planeta Nueva Amazonia, las mujeres lesbianas están en el poder, y los hombres son esclavos o servidores domésticos. Como señala Annalee Newitz: «No necesariamente cuando las lesbianas gobiernan un planeta, lo convierten en un mundo de paz y armonía.» La novela plantea una crítica compleja sobre el poder, las relaciones de género, y las utopías invertidas, en un escenario donde lo afectivo, el deseo y la política se entrelazan en formas especulativas.

Estas narrativas especulativas no solo imaginan futuros posibles, sino que reconfiguran lo afectivo como espacio de resistencia, de alianza y de transformación. El cuerpo y el deseo se convierten en territorios donde lo político se vuelve íntimo, y lo íntimo, profundamente político.
4. 🔗 Interseccionalidades narrativas
A medida que la tercera ola feminista se consolida, surgen genealogías alternativas que desafían las historias hegemónicas, Voces negras, chicanas, indígenas, asiáticas y migrantes encuentran eco en la escena de la ficción especulativa, reescribiendo el futuro desde los márgenes. El futuro deja de estar dominado por el sujeto blanco cis y comienza un proceso de descolonización narrativa.
Estas obras no solo amplían el mapa del futuro; lo reescriben desde los márgenes. En ellas, el cuerpo, el deseo y la memoria emergen como tecnologías de resistencia. La tercera ola no sólo imagina mundos posibles, sino que los reclama desde lo excluido.
Algunas obras clave que encarnan esta interseccionalidad especulativa podrían ser:
Salt Fish Girl (2002) – Larissa Lai. novela que entrelaza mitología china, biotecnología y crítica social en un marco influido por el ciberpunk. Ambientada entre un siglo XIX alternativo y un futuro distópico del Pacífico Norte dominado por corporaciones, narra la historia de Nu Wa, diosa serpiente reencarnada como Miranda Ching. Lai imagina una relación lésbica entre cuerpos clonados y mutantes, desafiando la heteronormatividad y los límites entre humano, animal y máquina. La obra cuestiona el control biotecnológico, la explotación laboral y la racialización, proponiendo una mirada queer y asiática del futuro donde la diferencia es motor narrativo y político.

¿Quién teme a la muerte? (2010) – Nnedi Okorafor. mezcla de fantasía y ciencia ficción ambientada en un África postapocalíptica. La protagonista, Onyesonwu, una mujer poderosa y autónoma, desafía tradiciones patriarcales y normas culturales sobre género y sexualidad. Con una identidad fluida, la novela celebra la resistencia y la autodeterminación, mostrando que la sexualidad y el género son herramientas de poder capaces de abrir caminos hacia la libertad personal en contextos radicalmente desafiantes.

Lilith’s Brood (Xenogénesis) (1987–1989) – Octavia Butler. erie pionera del afrofuturismo feminista que explora la interacción entre humanos y extraterrestres Oankali tras un conflicto nuclear. Lilith, superviviente humana, se convierte en puente entre especies, enfrentando dilemas éticos, identitarios y reproductivos. La obra cuestiona las normas tradicionales de género y sexualidad, presentando prácticas híbridas, no jerárquicas y abiertas, que redefinen el cuerpo, la autonomía y la cooperación en futuros especulativos donde lo afectivo y lo reproductivo se reconfiguran como espacios de resistencia.

Ladrona de medianoche (2000) – Nalo Hopkinson. retrata la sexualidad como experiencia plural y ligada a la resistencia cultural y espiritual. En un mundo que mezcla lo mágico, lo futurista y lo ancestral desde raíces jamaicanas, Hopkinson muestra cómo el sexo, la identidad de género y la herencia cultural se entrelazan con el poder y la espiritualidad. La novela celebra la diversidad, cuestiona las estructuras patriarcales y colonialistas, y presenta un universo donde lo afectivo se proyecta como una fuerza de liberación y resistencia.

5. ✅ Conclusión: A las puertas de la cuarta ola feminista
La tercera ola feminista no se define por una estética única, sino por su capacidad de multiplicar voces, cuerpos y afectos. En la ficción especulativa que la acompaña, lo íntimo se vuelve político, lo marginal se vuelve central, y lo corporal se transforma en código.
Esta ola no cierra el ciclo; lo amplía y lo expande. Prepara el terreno para una cuarta ola que ya está aquí, lista para indagar cómo la emergencia climática, los cuestionamientos de lo conquistado y la inteligencia artificial reconfiguran las luchas por el cuerpo, la igualdad reencontrada y la libertad.
Una ola feminista que ya no solo especula sobre el futuro: lo programa, lo hackea y lo encarna en redes, algoritmos y activismos transnacionales. Lo que viene no es solo literatura: es interfaz.


